Me gustaría tener un paraguas, pienso y la miro de reojo, como quien busca pegarle un empujón y tirar del banco a la persona que tiene a su lado. Pero ella sigue sin mirarme.
El sol comienza a bañarnos y se mezclan los fuertes colores de la mañana con nuestros tristes rostros grises. No importa, aún estoy bajo los efectos de mi amigo el alcohol, ella me repite que tengo problemas con él, yo, al contrario, creo que me llevo muy bien, por algo estoy en el estado que estoy...
Recuerdo una frase de una película de Romero, “odio las mañanas porque estas nos muestran lo que somos y no lo que creemos ser” al terminar la frase ella me mira, había conseguido su atención o me había mostrado lo suficientemente vulnerable.
En estos momentos suelo escapar.
martes
Cinco Cincuenta de la Mañana (parte 2)
Etiquetas:
Capitulo V
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

6 comentarios:
Que tal tocayo maragato, te descubrí por Soy un Bló, ta bueno, te sigo, que andes bien
Gonzalo
Mostrarse vulnerable para querer huir, que conocido me suena...
yo volvería a lugar de los hechos, posiblemente fresco, aunque supongo que no funcionaría igual, lo que no quiere decir peor
uno siempre suele escapar cuando anda vulnerable, o al menos a mi me sucede, no sé si es algo bueno o no.. realmente no lo sé jaja.
Jaja.
Mi chica siempre me dice que tengo problemas con el alcohol, pero ella no piensa como nosotros, claro.
Escape...corra. Es lo mejor que puede hacer.
Publicar un comentario en la entrada