Me gustaría tener un paraguas, pienso y la miro de reojo, como quien busca pegarle un empujón y tirar del banco a la persona que tiene a su lado. Pero ella sigue sin mirarme.
El sol comienza a bañarnos y se mezclan los fuertes colores de la mañana con nuestros tristes rostros grises. No importa, aún estoy bajo los efectos de mi amigo el alcohol, ella me repite que tengo problemas con él, yo, al contrario, creo que me llevo muy bien, por algo estoy en el estado que estoy...
Recuerdo una frase de una película de Romero, “odio las mañanas porque estas nos muestran lo que somos y no lo que creemos ser” al terminar la frase ella me mira, había conseguido su atención o me había mostrado lo suficientemente vulnerable.
En estos momentos suelo escapar.
martes
Cinco Cincuenta de la Mañana (parte 2)
Febreros
Ella era muy linda el febrero pasado. Aún la recuerdo.
Deambulando casi fantasmal en mis recuerdos, en mis pensamientos, fríos como casas abandonadas, ruinas de un adiós que no se evapora.
Todo lo que me quedaba ya no está, es apenas una vaga idea de algo que no sucedió en tonos azules y verdes... cuantos abandonos en tan poco tiempo.
Eso que los incautos...
Un buen día uno despierta con ganas de dejar de ser y, si uno es sano, o al menos lo intenta, comienza a caminar. Así es como se deja de ser bebé para ser niño, niño para ser adolescente, y así.
Pedro siempre tuvo esa extraña sensación de que a cada paso que daba, quien debía ser también adelanta un paso, o sea, con el tiempo comprendió que no hay forma de alcanzarlo, al menos de la forma tradicional.
Un miércoles en el 121 escuchó a un supuesto psicólogo diciendo, “los test para medir el coeficiente intelectual de las personas, por lo general dan lo mismo: tenés un gran potencial, pero no lo aprovechas para nada” entonces (además de darse cuenta que es realmente útil chusmear a la gente en los bondis) se propuso caminar emprendiendo una dirección de noventa grados con respecto de lo que debía ser, buscando una segunda posibilidad y porque no, una tercera, incluso existe en él la idea de caminar como los cangrejos, de costado.
Quizás buscando eso que los incautos llaman felicidad, quizás buscando lo que nos complete, deberemos reconocer de una vez por todas (dejado de lado los libros de filosofía y etnología) que el camino a la felicidad, se encuentra horizontalmente, no en el horizonte.
Seguridades e Inseguridades de la Vida en el Campo
Camino un poco mientras espero que llegue la hora de irnos, un enjambre de perros corre de un lado a otro dejando al más pequeño en una especie de ida y vuelta interminable, están exaltados por la visita y por el asomarse de algún gigante de metal, ruidoso y algo extraviado que se divisa lejos en la única carretera que existe.
Aún puedo disfrutar el olor de los eucaliptos que el viento me arrima y como te mordías los labios cuando te confesaba que quería irme a vivir con vos, como planeaba secuestrarte para internarnos en un eterno atardecer de estufa, de alfombras y vino.
Mientras retengo el recuerdo miro ese triciclo rosa entre medio del pasto verde manzana, y pienso, sin más, como todo el pasado se convierte lentamente en un ficcionable recuerdo, e intento justificar a la lluvia, cuando esta se tiró, suicida, sobre nuestros atados de leña.
Insomnio
Esa noche se había levantado con la imperiosa necesidad de escribirle, tomó una hoja, se sentó en el escritorio, justo antes de mojar la pluma en la tinta se dio cuenta de que ya no tenía nada que decirle.
El día se le había ido en una tarde fría, ahí donde los árboles se desmoronaron frente a sus narices congeladas, él había deseado que el tiempo detuviera su funesto pasar sobre ellos.
Ella, una vez, en la última esquina, en el más profundo de los rincones le dijo que lo quería para ella sola, él estaba esta vez declarando frente al dolor que también había querido eso, que seguramente en otro plano sucedió.
Todo lo que le queda, solo podrá ser apreciado quizás alguna mañana fría, que volviendo cabizbajo, escuchando el ferrocarril, el sol lo ilumine con su cálido cariño, para recordarle a esa otra luz, esa que sabe a miel, que juega con los perros vagabundos, esa que ella extendió sobre sus palabras, con la cual creó un velo para protegerlos del frío.
Esa noche se había levantado con la imperiosa necesidad de escribirle, solo para recordar, que esta vez, no hubo beso de despedida.
lunes
Princesas Bailarinas
Amigos un poco más místicos que yo me aseguran que hay una seria diferencia entre la luz proyectada en el piso de parquet de mi cuarto y las sombras que por la noche parecen cobrar vida entre los rincones del pasillo, yo no les creo mucho.
Tengo razones para no hacerlo, ya que varias noches me vi atraído por esas sombras deambulantes e inquietas y otras, cual niño viendo una película de terror de principios de los noventa, me tape los ojos a medias deseando que el miedo se alojara en mis dedos y así pudiera ver sin asustarme.
Varias veces el miedo se ha alojado en mis dedos, mientras mis manos toman caminos desconocidos, esos que mi cabeza cree conocer y que las sombras marean en espiral.
Así, dejándome sin rumbo en un mundo donde estar inmerso en la más oscura realidad parece ser común, donde no hay lugar para el silencio.
Pero también es verdad que muchas mañanas me deje bañar por esa tierna luz que llega como pidiendo permiso primero y luego toma total control de la situación, entrando como un vendaval luminoso, elevando las paredes tapizadas en líneas, llevándome a la tinta o al nylon. Varias veces más me encandilé con su fuerte resplandor ese que canta con voz ronca, que delinea en tonos cálidos el tiempo perdido en princesas bailarinas, ya sin zapatos y con las puntillas del vestido sucias.
Si tan solo pudiera encontrarme…
Sin título 2
Es de mañana, camino por el pasillo con una taza en la mano, dejo esta por un instante para ponerme una remera y apoyar mi cuerpo en el marco de la ventana mirando afuera el gris paisaje del amanecer.
Hay momentos en el universo que parecen haber sido planeados y así como en algunas tardecitas a uno le invade una sensación suicida, los domingos lluviosos del verano, a eso de las seis de la mañana, todo conspira para que a uno le entre la religiosa idea de agradecer estar vivo; Y si en la mano uno sostiene una taza de café negro con poca azúcar, prefiero no caer en obviedades.
Ella aún se encuentra en la otra habitación, durmiendo y aunque suene mal, me gusta que permanezca así.
Esta soledad se disfruta solo por el simple hecho de que terminará en breves minutos.
El sol comienza a ganarle a las nubes, ahí viene ella.
miércoles
Fin de Año
Hace prácticamente 48 horas que no duermo, me siento débil, me duele la espalda, pero lo que es aún peor es que la tristeza me está ahogando en su mar de insomnio, aferrada a mi ego, mis dudas y mis certezas y no parece tener ni la mínima intención de soltarse.
Este año ha sido difícil, pero satisfactorio, fueron meses de crecimiento, de lucha, de dejar de ser, para ser más. Sin embargo parece estar tocándome la última batalla, lo que me definirá, lo que hará la diferencia. Y no puedo ni levantar el brazo.
Años atrás todo era diferente, no es novedad, las cosas eran simples e inocentes, tantos caminos distan de aquellos que recorrimos, los desengaños y las trampas al solitario, las guiñadas al espejo, todo eso pide a gritos una reacción.
Estoy hablando de sensibilidades, no de pragmatismos, de dolores no de apariencias.
Texturas que dejan de sentirse gracias a la polifónica necesidad del reconocimiento, de la perfección en los actos, en lo políticamente correcto.
Alguien dijo una vez, “el lujo es vulgaridad”, a lo que agrego, la perfección es mediocridad…
Yo la quiero así, imperfecta.
Solo porque me hace llorar.
sábado
Caperucita en las fauces del lobo
“Hay varias formas de escribir, dos o tres formas de escaparle a la verdad y una forma de mirar a los ojos”. Eso pensaba ella mientras caminaba por la calle de tierra que la llevaba sin rumbo fijo. “El sol se esta cansando de alumbrar tu camino y que no lo aproveches”, le dijo un pequeño ser que deambulaba entre los arbustos. Ella hizo caso omiso y siguió caminando, ya estaba oscureciendo, y su piel comenzaba a resecarse justo cuando llegó a una gran puerta… “Es evidente que las lágrimas derramadas contra la almohada no llegan a la pequeña percepción de los seres cortos de vista, menos a los que viven por vivir mirando su ombligo. Poco les importa a ellos lo que me pasa en ese seudo sueño reptante, y si la nada es el destino que las almas sensibles deben aceptar, prefiero acomodarme en el ropero y que se olviden de mi así como se olvidaron de escapar cuando aún era posible”
viernes
Fragmento Final
Nadie en el mundo tiene derecho a decirte que tanto azúcar podés ponerle al té, no importa la circunstancia, es algo íntimo e intransferible.
Dame la mano, caminemos unos minutos, esos que duran horas, esos que saben a menta. Es tiempo de sentir el viento de la primavera, de vivir la imperceptible tristeza de esta estación, de llorar por todo lo que hemos ganado.
Ya se, todos nos vamos a dormir en soledad, todos vamos a tientas en la oscuridad,
pero nadie puede robarte la textura del sonido de la bolsita salpicando la taza, y mucho menos decirte que tanto azúcar podés ponerle al té.
martes
Fragmento V
las explicaciones de porque en este momento apenas nos hablamos. Intentemos comunicarnos desde la parte más pura, en última instancia, poco me importo tu situación, ya que me interesaba lo que había abajo de esas capas y capas (transparentes) de, ciencias aplicadas, distancia, responsabilidad y figura. Pasó todo y no pasó nada. Y entre la implosión que resultó de esa paradoja, algo dejo de ser. En fin…
A veces te extraño, así de ridículo es todo…
Fragmento IV
Hoy estaba pensando que para el 2093 voy a llevar muerto bastante tiempo, entonces Martha hizo una canción sobre esa fecha.
Una especie de odisea espacial entre lluvia ácida y recuerdos de advertencias que K. Dick nos hizo antes de que emprendiéramos el viaje.
Suponíamos que la piel blanca sintética habría ganado espacio, así como la humedad azul, la oscuridad negra y los edificios grises enormes rodeados de tránsito amarillo volador.
Nada más alejado encontramos, un mundo verde donde dinosaurios y astronautas convivían en paz y armonía, donde los bosques eran inmensos y la luna estaba protegida para que solo los poetas y los enamorados pudieran visitarla.
Estuve tentado a no volver, pero quiero demasiado a mi almohada y me la había olvidado…
miércoles
Fragmento III
Otra vez el bosque rojo, pero hoy hay tormenta, y los conejos amarillos de la desesperanza juegan a la rueda-rueda a mi alrededor. Mientras me acostumbro nuevamente al líquido oxigenado que respiro, veo el horizonte naranja y grito:
“Juro que voy a destruir todo lo que quiero, todo, estoy dispuesto a borrar mi memoria si eso me promete un poco de paz”
a quien me haya traído a ese lugar, uno de los conejos salta y muerde mi cuello, levemente, como una especie de amenaza, no hay sangre ni dolor, solo una advertencia que me hace temblar. Los pequeños mamíferos orejudos desaparecen cuando comienzo una torpe caminata entre una multitud de seres sin ojos, que me preocupan, nunca se como va a reaccionar alguien sin ojos, no puedo ver ni el temor ni el odio ni nada sin ojos que los transmitan, pero no hay reacción, solo me dificultan el caminar.
“Juro que voy a destruir todo lo que quiero, todo, estoy dispuesto a borrar mi memoria si eso me promete un poco de paz”
grita alguien desde la otra orilla del río de lana magenta.
Trato de fijar la vista, pero no puedo, mientras me percato, comienzo a desvanecerme y en ese momento, ya no tengo dudas…
estás buscando un poco de paz.
jueves
Fragmento II
Solo esto se encargó de suprimir lo poco de humanidad que me quedaba, te desprendiste de mí, así sin más, con una sola pregunta.
Solo eso fue suficiente, y lo hiciste justo en el instante en que más quería aferrare a vos. En el momento no dolió, fue un simple razonamiento, pero tarde o temprano la tarde termina y con ella el sol, cae la noche con su frío y peso y yo quiero abrazarte, pero te desprendiste, quiero repetir esa palabra porque es justa y en esta ocasión representa exactamente lo que sentí.
miércoles
Fragmento I
El sueño podía volver a repetirse, podría seguir sonando reckoner y los lagartos propulsados por ruedas podían seguir su marcha tras los torpes conejos del destino. Poco importaba que lloviera calmo, que no te conociera y que mis zapatos dejaran entrar el agua fría del invierno, poco y nada podría decir acerca de ello.
La noche venía sobre nosotros comiéndose los ríos de agua dorada que formaba la lluvia y el agonizante sol, donde permanecíamos flotando.
A través de la ventana se podía ver la escena, no parabas de abofetearme, primero con la palma de la mano luego con su parte contraria, no podías creerme, no querías aceptarlo.
Pero lo hecho, hecho estaba y me despierto.
lunes
Pequeña adaptación no-musical del Rencor
Siento que más allá de lo que hablás está la verdad
pero no puedo llegar, tus palabras me desvían.
Es como un silencio que quiere ser escuchado
y nadie para de gritar y estoy cansado.
La verdad es un muro contra el que chocar
un precio extraño que hay que pagar
Y ya no quiero y ya no espero que me vengan a rescatar
tiñendo negros de falsos grises, amortiguando las caídas
porque son tristes los infelices que son felices con mentiras
si la verdad es un muro, contra el me voy a dar
Yo que solo buscaba, una frazada, más real
ya no dudo que quiero tu fría verdad
Sin titulo 1
Me despierto con sed, semidesnudo, me levanto de la cama y camino hasta la cocina, tomo un vaso de vidrio y abro la canilla para llenar el susodicho de agua.
Bebo un sorbo y camino lentamente hacia la ventana de la sala, está abierta y la luz de la luna baña mis canas mientras mi angustia se hace evidente.
Apoyo el recipiente en el marco y dejo caer unas lágrimas, duele tanto la ausencia.
Hoy la muerte estuvo rondando y se llevó al primero de nosotros.
De pronto, siento el calor en mi pecho, es ella, me abraza con sus suaves y pequeñas manos, apoya su cabeza en mi espalda.
Apenas la conozco, pero tengo la certeza de que se encuentra en el lugar indicado, en el momento justo.
jueves
Fernando
Fernando abre los ojos y descubre el panorama olvidado. El viejo puente del ferrocarril. Es un milagro que aún no se haya desplomado – piensa para si mismo – y eso que volvieron a pasar los trenes. No termina el razonamiento, cuando el fresco silencio de la mañana de verano, es destruido por una enorme caldera de hierro que transporta individuos, torpe y ruidosamente. Fernando recuerda que no está solo, mira a su espalda y la ve a ella, arropada con unos cartones que él le arrimó la noche anterior, luego de haber dejado fluir sus deseos libidinosos. “Quizás tenga hijos con ella” piensa, bosteza y se va, no sin antes besarle la frente a su bella durmiente.
Va de regreso al suburbio, lentamente, sin apuro aparente, bebe un poco de agua de alguna canilla poco cerrada, revuelve algunos basureros en busca de comida, se entretiene con alguna botella de plástico, hasta que por fin llega. Afuera, se encuentra Florencia, una pequeña niña de más o menos doce años. “¡¡Fernando!! ¿Donde andabas??? ¡Vení!!!! ¡Papá te buscó toda la noche!!! Papá, Papá, Fernando volvió!!!” - Grita exaltada.
Fernando se alegra, ahora recuerda porque estaba tan angustiado, se siente muy contento de estar en casa de nuevo y sin más, corre hacia Florencia, moviendo la cola con alegría.
viernes
El Amor, el Eclipse y las Bicicletas Dobles
Imbéciles, pienso al verlos pasearse con sus bicicletas dobles, en esa falsa seguridad y compleja motricidad. Ella acaba de irse y ya está paseándose con él, me quedé sentado en esta vieja azotea, que alguna vez fue nuestro nido de amor. La noche es cálida y seca, el ruido del viento acariciando los árboles le dan a la misma su música imperceptible para los hombres felices. Debajo de este edificio se encuentra una plaza, otoñal e iluminada, por la cual los veo reír, pasear e intercambiar saliva que fluye desde sus glándulas hacia su epidermis.
Todo indica que nada ocurrirá esta noche, nada más que ese tan especial y poco interesante eclipse lunar, este eclipse que terminará con mi vida, ya que así como los espíritus del valle se van a dormir cada mañana bajo la luz del sol, los hombres como yo, terminamos de morir en cada eclipse de luna, así es como se cierra el ciclo de vida, de un fantasma
Hola Canción
La mañana se va abriendo como un arpegio que recorre tonos amarillos y rosas.
Desde la ventana de mi cuarto veo como el sol me saluda y canta una melodía que nunca podría haber concebido.
El nylon de las cuerdas es tan agradable como la lana en invierno, con ellas evoco una melodía que me abrace para que, junto al café, pongan un poco de calor a esta mañana de otoño.
martes
No-Poema Acerca de las Vicisitudes de los Sueños
No me había percatado, pero desde hace años, posiblemente más de los que llevo parado sobre esta tierra, comparto los ojos con una dulce niña.
Aparece por las noches tarareando alguna canción, en mis sueños, entre campos rojos y horizontes violetas, rodeados de nogales y hojas secas. Siempre comete la misma atrocidad.
La sangre queda nadando en el denso aire que más parece líquido oxigenado.
Inmediatamente los coloca en sus orificios oculares con sus manitos envueltas en finos guantes de seda negra con puntillas.
Los precipicios son frecuentes en mis noches así como los muros y los túneles turbulentos.
Escucho a lo lejos como trabajan los autómatas azules, esos que se encargan de producir el vital néctar que las abejas de los sueños utilizan para despertarnos y me percato que ya no estamos juntos.
De pronto siento la inyección y el espeso néctar comienza a entrar en mi cuerpo y a correr por mi sangre. Sabes que solo comprendo lo que veo.
Me dejaste ciego.
Oscuridad.
domingo
Cinco Cincuenta de la Mañana (parte 1)
La lluvia nos estaba mojando, sentados mirando cada uno el sur de la ciudad, no nos mirábamos, solo observábamos como los árboles invadían las casas hasta ganarles para luego perderse entre las colinas.
Inerte sobre un banco de porlan, comienzo a extrañar mi buzo, ese que usamos para sentarnos sobre dicho banco mojado por las gotas de agua provenientes del cielo.
Ella es demasiado tímida, no me mira, si habla, y con sus palabras dice cosas que no esperaba escuchar, detalles sobre nuestros pasados encuentros que mi despistada cabeza no recuerda, también me dice algo más, sueña y se toca conmigo, pero no me mira.
Siempre la subestimé, para mi no era más que una simple puta que me usaba de psicólogo, pero hoy era diferente, la miro, está empapada igual que yo, la lluvia no para y no se como reaccionar.
Comienza a amanecer…
me gustaría tener un paraguas.
lunes
Acerca de Las Cartas de Amor
La primera carta de “amor” que me enviaron fue como a los 16, pero la primera “carta” que realmente me enamoró fue una que me envió una amigovia a los 12 años.
Ya eran las vacaciones del 95-96, había terminado mi primer año liceal y tenía esperanzas que en el próximo año me tocara con los mismos compañeros y pudiera concretar algo con mi amigovia, que aún no había podido besar... y no lo hice hasta mitad del 96 creo, luego de eso a ella le comenzaron a interesar los machos jugadores de fútbol de tercero y yo, con mis dibujitos e historietas, narigón, blancuzco, petizo y flacucho me quedé ahí, sólo, soñando con ella mientras la chica en cuestión salía y se revolcaba con el que metiera más goles el fin de semana.
El día en cuestión obviamente no lo recuerdo, pero recuerdo que era diciembre y llegué a casa después de andar por ahí, tampoco recuerdo donde. En ella me esperaba una postal de navidad, como todas las otras que había recibido, con la única diferencia (hasta ese momento) que era de mi amigovia.
Al abrirla, noto que es celeste con unos ositos y papá noel, pero advierto algo más... estaba perfumada. En ese momento ese grueso pedazo de papel relleno de frases standard de deseos navideños (de hecho, decía lo mismo que la que me había mandado Martín) se convirtió no solo en algo especial, sino en algo que recuerdo hasta el día de hoy. Esa postal era una especie de puente codificado, que nos unía, en la firma decía “tu amiga” pero ese “tu amiga” + el olor que tenía se traducía a “tu amigovia”. Durante meses estuve oliendo a escondidas esa postal, pero con los años el perfume se fue, dejando solo una postal, con frases standard de deseos navideños, donde dice “tu amiga” ahora dice “tu amiga”, el hechizo se fue, como ella, como todas se van algún día. Quiero decirles que entiendo perfectamente a Patrick Süskind.
martes
Mantenerse en Silencio
Otra vez el sol del mediodía se oculta tras una densa capa de niebla, así como mis ganas de vivir están apagadas por una capa espesa de conquistas a medio terminar.
Solo me queda ese amargo sabor, el que me brinda mirar por la ventanilla del ómnibus y ver pasar el camino, como veo pasar mis tristes años.Pero el ómnibus se detiene, para levantar gente, marcando un antes de.
Ella sube y me ve, sonríe y se sienta a mi lado, claro, para ella es fácil, no sabe todo lo que yo se de mis sentimientos hacia ella. Para ella, soy uno más, quizás, un buen amigo, quizás alguien con quien tener una charla amigable, nada más que eso.
Hablamos durante poco más de cuarenta y dos minutos y surge un silencio...
(*)
- Ayer me dí cuenta que me gustás mucho . Dijo ella.
(*) Es ahora o nunca – pienso para mí - la miro a los ojos, y miro el piso, respiro, me cuesta mucho hablar, mi boca esta cocida y cada vez que intento hablar, no puedo, hasta que por fin tomo aire y logro decirle:
- Se que nunca, nunca te fijarías en mí, pero esto me desespera, tu belleza me incomoda, tu forma de ser me enloquece. Pero va más allá de poder besarte, a veces me dan ganas de comerte, de besar y morder cada parte de tu cuerpo, si, es locura, quiero quitarte la vida para que solo en mí puedas vivir, para ser el último que haz besado.
Es que estoy obsesionado con vos, y te voy a seguir hasta que te rindas y pueda cocinarte viva!!!!!!
domingo
Diferentes Versiones
El:
Y acá estoy, sentado en este frío banco de una plaza, son las 2 de la mañana, y estás conmigo. Tengo mucho frío, pero no importa, nada importa si esta noche logro tenerte en mis brazos, logro besarte en la boca.
Es que desde que estamos en esta situación, que somos amigos, que nos amamos, que tenemos sexo, que nos amamos, todo me es más difícil, hoy por ejemplo, tuve que pasar horas y horas, tratando de conquistarte, por que, hoy, es uno de esos días, en lo que para vos, somos amigos.
Pero hoy lo logré, nos vamos a besar, si supiera lo bien que me hace su cariño, me genera paz, me regresa a un punto de equilibrio, el cual no tengo desde que la conocí, desde que se hizo real mi absurdo deseo de poseer a alguien tan maravilloso.
Cuando nos besamos siento que somos uno solo, siento que todo cobra sentido, quiero saborear este regalo que me da la vida, pero sus besos se vuelven cada vez más pasionales, como de una fiera, no, no quiero eso, calma, quiero disfrutarlo, no quiero ser un animal...
El: - Pará.
Ella: - Que? Que te pasa? Viene alguien?
- No
- Tá ya fue, me voy. No entendés nada, no sos capaz de disfrutarlo.
- No? Pero que te pasa? Pará, no es eso, es solo que...
- Chau, me voy.
Ella:
Tengo tanto frío, no puedo creer, son las 2 de la mañana, y me tengo que levantar temprano. Sos tan lindo, si pudiera de alguna forma explicarte que no podemos estar juntos. Pero no puedo, trato de mantener distancia, pero me haces bien, y se que te hago bien. Es que estoy muy desequilibrada, no puedo tomar una decisión, hay veces que me gustaría irme, irme, siento que te jodo la vida. Pero cada vez que estamos juntos, vos sos el único que no sale lastimado, y vos eso no lo entendés.
Hoy nos encontramos porque necesitaba hablar con mi amigo, ese que vos sos, y que me hace bien, pero antes de eso me prometí a mi misma que nada iba a pasar hoy.
Pero me ganaste, como siempre y ya te estoy besando, tus labios grandes, me encantan y me excitan, te voy a comer pendejo, lo acabo de decidir, porque nos hace bien a los dos, porque hemos soportado tantas veces con las consecuencias...
El: - Pará.
Ella: - Que? Que te pasa? Viene alguien?
- No
- Tá ya fue, me voy. No entendés nada, no sos capaz de disfrutarlo.
- No? Pero que te pasa? Pará, no es eso, es solo que...
- Chau, me voy.
martes
Pingüinos en la Cama
Anahí estaba en casa, estábamos tomando mate, mientras ella hacia un esfuerzo aparentemente sobrehumano para entender las letras de unas canciones que habíamos hecho con Martín, que también estaba ahí. No es que estas fueran jeroglíficos egipcios ni nada de eso, tampoco es que ella sea estúpida, es que Anahí es una persona totalmente diferente a nosotros, absolutamente diferente a mí. Igual era ciertamente interesante escuchar su punto de vista, o por lo menos lo que lograba captar con la especie de antena de goma que tiene en su cabeza para estas cosas.
-Ves? a Arjona si le entiendo, pero a ustedes no. - Dijo ella -
Mire a Martín como preguntándole si la golpeaba yo, o dejaba que él le propinara una buena patada en la cabeza. Este solo pudo devolverme una mirada irónica casi aguantando el llanto.
-Esa última canción que hizo Arjona, la de los pingüinos, esa si la entiendo, dice que hay pingüinos en la cama porque entre él y su pareja no pasa nada (e inmediatamente hace el gesto con el puño cerrado que todos entendemos por coger) - Remarcando su posición -
Me río, es lo único que me surge en estas circunstancias y apuro un sorbo de mate como para olvidarme de esta charla mediante una quemadura de esófago.
“Pingüinos en la cama” pienso varias horas más tarde, es una metáfora, bastante obvia y digna de este tipo, pero no dejo de pensar en que sería si, detrás de esa frase hubiera una intención más allá de que la cama está fría porque no hay pasión entre los que la comparten. Y pensando en eso me duermo.
A eso de las tres de la mañana, me despierto con mucho frío, miro de reojo y veo la ventana abierta, pero al mismo tiempo siento la frazada más pesada que de costumbre.
Giro un poco la cabeza y veo un pingüino, de aproximadamente 40 cm de alto, parado frente a mi, sobre la cama. Me mira, tiene cara de malo, y mientras ayuda a bajar a otro de su especie de la ventana hacia mi cama (tengo la cama bajo la ventana) me dice:
-Bo amistá, quedate tranquilito ahí, no mueva la fresada, no grite, ni nos botonee.
Tengo que destacar que ha esta altura de la noche uno no sabe si esta soñando o no, asi que me quedé en el molde, esperando a ver que pasaba.
Baja el otro pingüino, un poco más chico que este, y más regordete, con un gorro de lana rojo, nike.
-Eso pelao, no te corté con lo pibe, sino le desimo al maicol que te venga a procurar. -Amenazándome -
Nunca pensé que las aves procedentes del polo hablaran así, me dije, y trate de incorporarme, pero en eso siento como un mareo producto de un golpe (del maicol, sospecho ahora) y me desmayo.
Me despierto con los gritos de mis viejos, ya de mañana.
-Nos robaron, nos robaron!!!!! - grita mi vieja -
-Como no escuchaste nada?? Entraron por tu ventana Gonzalo! - me dice mi viejo sospechando mi complicidad -
Al parecer, obsesionarme con algún tema, me hace alucinar de madrugada.
lunes
Crash!
Crash! El Winnie Pooh de cerámica revienta contra la pared, después de que hábilmente evité que se diera contra mi cabeza, su blanco original. Mi forma de ser, solo me deja dos opciones de cómo actuar ante tal hecho, contraatacar o burlarme. El contraataque queda descartado siendo que la persona que me atacó es mi novia, o mejor dicho mi ex novia desde hace dos segundos. Entonces me burlo cosa que me deja indefenso para el segundo e inesperado ataque. 826 paginas con tapadura incluidas dan contra mi cabeza, el tomo 3 de las obras de Sigmund Freud resulto ser un arma muy eficiente. Caigo al piso tal como lo hace Brad Pitt en la película “Snach” como sumergiéndome más allá de este, así de fuerte fue el golpe. Ahora lo recuerdo todo. Fue así que se borro de mi memoria lo malo que fue nuestro noviazgo, lo enfermizos y torturantes que fueron tus celos y tu simbionte intento por poseerme para siempre.
Pero ya no!! Nunca más!! Como verás recobré la memoria así que andáte, lleváte a nuestros tres hijos que desde ahora serán bastardos! Quiero recuperar estos veinte años, que perdí por cobarde, por no querer reaccionar. A ver... donde deje la máquina del tiempo?
viernes
¿ Cuanto perdura el efecto del Whisky ?
La abracé tan fuerte que pude sentir el ruido de sus vértebras acomodándose en su espina y demoré en soltarla, ella también había puesto fuerza en el abrazo.
Hacía mucho frío, pero la gran cantidad de alcohol ingerida sin duda formaba una especie de calefacción interna que nos impedía sentir tal inclemencia climatológica.
Cuando nos soltamos la miré, hacia unos minutos habíamos estado caminando, yo la seguía, me llevaba a un lugar apartado del resto de la gente. Unos amantes en pleno ejercicio hicieron que retornáramos al lugar de partida, pero antes de llegar nos sumergimos en ese abrazo.
La observo, es un poco más baja que yo, parece frágil y algo torpe, me dan muchas ganas de besarla, ella, sutil, levanta el mentón, lo suficiente para que (si me atrevo) pueda hacerlo, pero no tanto como para dejar en evidencia sus ganas de que lo haga. No me animo, no me animo a destruir el universo, no me animo a besarla.
Entre frases entre cortadas (producto sin duda de su intento por razonar) ella va armando una idea, un seudo pensamiento que deriva en mí como el personaje principal de su mentira. Algo que me gusta, pero mi imposibilidad por razonar correctamente, lleva a que me sea dificultoso pronunciar las palabras adecuadas. Nos abrazamos nuevamente, esta vez en un abrazo más forzado y frío. Pude pronunciar algunas palabras, fuimos víctimas de un tiempo paralelo o quizás el efecto de la bebida comenzaba a ceder, y así, de pronto todo fue perdiendo sentido, la realidad se comenzó a desmoronar sobre nosotros. Me pareció una total incoherencia las cosas que estaba diciendo y ella me supo demostrar que así era (estaba parada frente a mí, con frío y extrañeza por lo que sucedía)
No sé cuantas veces en la noche le dije que la quería, pero nunca había sonado tan mal. La miré, siempre busqué su mirada, y siempre fue muy gratificante ver sus ojos, pero ahora estos pedían clemencia, pedían que todo eso terminara ahí.
- Hay cosas que nunca van a suceder - sentencié, en una especie de acto heroico.
- Si - dijo, un poco aliviada
Nos fuimos caminando sin decir una sola palabra más e intentando actuar normalmente.
Con el tiempo he llegado a pensar que todo lo sucedido me pasó solo a mí, que estuve horas imaginando que sus gestos eran de aprobación e imaginando que sus palabras querían exponer algo más.
Hace poco hable con ella, no se acordaba de nada.
martes
Acerca de Engañarnos
Germán era un tipo común, estudiaba, tenía novia, perro y una bicicleta azul en la que salía a pasear por las noches.
También tenía un secreto... engañaba a su novia.
Los engaños son hechos que ya a nadie causa estupor, lo sé, pero él la engañaba todas las noches, lo hacía para divertirse, ya que él decía muy seguro que por más que el engaño era reiterado, no estaba enamorado de su amante, si de su novia.
Pero una tarde, como tragedia del destino, se enteró de algo que lo marcó a fondo.
Él, estaba en el parque, como todos los domingos, cuando escucho a Gonzalo Saavedra, un amigo de un amigo, que estaba ahí, casi por casualidad hablando con total naturalidad y convicción de las hadas.
Germán se acercó, siempre le gustaron los cuentos de hadas y hacía casi diez años que no escuchaba uno.
Gonzalo contaba que tenía una teoría acerca de las hadas (en realidad no era de él, a él no se le ocurriría algo así). La teoría era acerca del nacimiento de las hadas, decía que cuando una lágrima enamorada es interceptada por un rayo de luz lunar, se juntan todos los elementos necesarios para dar lugar al nacimiento de un hada, así como pasa con un óvulo y un espermatozoide.
Cuando todo el amor que contiene una lágrima (que sale del corazón), choca con la magia de la luz de la luna, la lágrima se petrifica formando una especie de capullo, luego la energía del aire nutre al capullo y casi instantáneamente nace un hada.
Muy serio Gonzalo continuaba con su teoría agregando que las hadas que él conoce, recuerdan su estadía en el capullo incluso.
Germán se quedó duro, como alguien que se acaba de enterar de una tragedia enorme, no lo podía creer, no lo quería aceptar.
Ya era de tardecita, casi de noche, en un solo movimiento tomó su bicicleta azul y fue hasta una colina, cerca de su casa, donde se encontraba con su amante. Se paró y miró alrededor, estaba rodeado por hadas, a las que él, en su más estúpido estado racionalista llamaba luciérnagas, miró al cielo, la miró, y empezó a gritar: ¡Puta!, como pudiste hacerme esto??? ¡Puta!.
Germán siempre pidió que le dieran lo que él no daba, le reclamaba fidelidad a su amante, no podía soportar que su amante, la flamante Luna, tuviera tantas hijas, con tanta gente. Se sintió estúpido de haber perdido tiempo en ella, en vez de compartirlo con su novia, se sintió también estúpido al creerse enamorado de quien no estaba...
Es increíble como las cosas no son lo que pensamos, es increíble como negamos lo que sentimos, pensó.
De pronto, miles de hadas, nacieron.
lunes
EL Hijo de Kriptón 1: Falta de Atención
Me quedé mirando tanto al sol, que cuando aparté la vista de él, lo único que veía era un circulo brillante, todo lo demás era oscuro y borroso.
Cuando mi vista se recuperó, Julieta ya no estaba.
Entonces decidí volver a casa, un poco deprimido porque mi cada vez más evidente falta de atención estaba destruyendo mi relación con todos mis seres queridos.
Es que me aburro fácilmente de los temas que tratan. No me interesa hablar de que está más allá del bien y del mal según Federico, ni del verbo encarnado de Antonio, mucho menos del gato negro de Edgardo. Pasan el tiempo con debates sobre si Juan Pablo al no suicidarse (a pesar de estar a favor del suicidio y además estar hecho mierda) dio un ejemplo de vida o no.
También hablan mucho de música, eso me molesta mucho, que si alguno consiguió otro disco de la islandesa esa que nunca recuerdo su nombre o si a alguno todavía no odia al Fito Paez ese.
No entiendo, serían felices si solo se dejaran llevar por el cantar de los pájaros, si escucharan el ruido que hacen los árboles, el sonido del viento pegando en la cara, la sensación que produce detenerse en un arcoíris o el placer de atravesar las nubes y flotar y ver desde lejos a las personas como pequeñas hormigas y ... ha... casi lo olvido, cierto que soy el único de todos que nació en Kriptón.



